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  Constelaciones Familiares: Dinámicas ocultas
   
 
Toda enfermedad refleja el trastorno de un orden. Cada vez que excluimos algo de la conciencia perdemos el equilibrio de las fuerzas del alma porque incurrimos en una carencia. El síntoma denuncia una falta, tiene un propósito y sentido e instaura un nuevo equilibrio.
Bert Hellinger, uno de los terapeutas más originales y creativos del mundo actual, investigó en su trabajo con "constelaciones familiares" las dinámicas que conducen a enfermedades graves e implicaciones trágicas en la familia y la red familiar de una generación a la siguiente.
Estas dinámicas son inconscientes:
  1. El deseo de un hijo que quiere seguir a algún miembro muerto de la familia (hermano, padre, madre).
    En este caso la enfermedad puede estar diciendo: "Te sigo" a la muerte, a la enfermedad, o a tu destino.
  2. Cuando un hijo percibe que alguno de sus padres quiere marcharse o morir. En este caso la enfermedad puede estar diciendo: "Prefiero morir yo antes que tú" o "Prefiero marcharme yo antes que tu".
  3. La expiación de una culpa personal o no. A veces se concibe como culpa aquello que se sustrae a toda influencia humana, como un hijo cuya madre muere al darle la vida.
 
También existe la responsabilidad personal para con otra persona cuando alguien hizo algo grave. Frecuentemente se pretende reparar dañándose a sí mismo.
Detrás de estas dinámicas hay un profundo sentimiento de amor y lealtad que vincula el alma de la persona a su familia de origen. Pero este amor es ciego, tiene la creencia que a través del propio sufrimiento y muerte redime mágicamente a otros miembros del sistema. Estas metas de amor infantil siguen existiendo en el adulto. La enfermedad le da a la persona la sensación de pertenencia, una sensación infantil de ser acogido en familia. También lleva implícito la arrogancia que con mi enfermedad o muerte podría cambiar los destinos de otras personas, el amor en la familia tanto enferma como sana.
Muchas enfermedades tienen su origen en movimientos interrumpidos hacia los padres.
Hacer consciente donde se interrumpió este amor y sacar a la luz este amor ciego posibilita que se libere encontrando otra solución.
   
  LOS ORDENES DEL AMOR ENTRE PADRES E HIJOS
 
Lo primero que los padres dan a los hijos es la vida. Con este acto de tan profunda realización le dan todo lo que tienen. No pueden ni agregar ni restar nada. En esta consumación del amor el padre y la madre lo dan todo. Que el hijo tome la vida tal como los padres se la dan sin omitir ni querer eliminar nada es un orden del amor.
El hijo es sus padres y si asiente a sus padres tal cual como son asiente a la vida que viene de lejos y a través de ellos. Este tomar le permite sintonizar con la vida y llevar adelante su desarrollo con todas sus potencialidades traspasando a sus propios hijos luego lo que tomo.
En cambio quien dice tal cual como son mis padres no los quiero, sustituye el tomar por el exigir y el reproche, el resultado es que los hijos se sienten vacíos e inactivos y no pueden estar en paz consigo mismo. El tomar al padre y a la madre es un proceso curativo. Cuando uno de los padres queda excluído el hijo sólo está a medias, nota la falta y es la base de la depresión.
Los hijos que piensan que tomando a sus padres en su totalidad asimilarían lo negativo de ellos pierden sin embargo lo bueno de ellos y no pueden encontrar su propia identidad quedando unidos en el reproche infantil. Del miedo a hacerse como los padres resulta que el hijo esta constantemente mirándolos. El desprenderse de los padres y crear lo propio requiere del finalizar con el reclamo del "me han dado demasiado poco, o aun me deben o lo que me dieron y en la forma que me lo dieron ha sido equivocado". De esta manera los hijos quedan íntimamente ligados a los padres pero de un modo patológico. Ni el hijo tiene a los padres, ni los padres tienen al hijo. Tiene a los padres delante de sí y el hijo no puede avanzar. En cambio si los toma los tiene detrás toma su fuerza y puede avanzar y emprender su camino. La despedida se logra en cuanto tomo todo lo que me dieron y reconozco a mis padres con sus posibilidades y sus límites.
   
  ENFERMEDADES CRÓNICAS Y SÍNTOMAS CON CONSTELACIONES
 
Este novedoso enfoque en psicoterapia, fenomenológico y sistémico, nos muestra que en muchas enfermedades existe un mensaje de amor e intentos de llegar a un equilibrio en la familia.
Al hacer la constelación familiar se genera un movimiento sanador, que al develar la dinámica oculta, la felicidad secreta de la enfermedad pierde su sentido encauzándolo hacia la vida y la salud.
Este método terapéutico es complementario de la intervención médica, lo que trabaja es otra realidad que emerge a la luz. En la familia enfermamos no porque sus integrantes sean malos, sino porque en las familias actúan destinos que implican, influyen y afectan a todos sus miembros. El amor en la familia tanto enferma como sana.
También ahí, donde nosotros nos desviamos de un orden, orden del amor, nos vuelve o nos guía de regreso una enfermedad, teniendo un sentido que nuestra mente no entiende pero que el alma necesita. Sanamos en familia porque una vez que descubrimos el mismo amor que llevó a la enfermedad, este se une al conocimiento para buscar otra solución.
Los dolores de cabeza expresan amor contenido y dejándolo fluir hacia donde tiene que ir es camino de solución. Los dolores de espalda están evitando una inclinación profunda ante alguien o algo en la familia. Esta inclinación significa honrar a alguien y es un movimiento físico, que unido con una inclinación interior, es muy liberador.
Cuando un hijo ve que su padre se quiere morir, el hijo dice “yo lo haré en tu lugar” por amor hacia su padre. Detrás de muchas adicciones hay un intento de querer ir hacia la muerte. La dinámica oculta en la familia detrás de la adicción es que la madre le dice al hijo “toma solo de mí. Aquello que viene de tu padre y de su familia no vale nada, no desees tomarlo”.
Entonces el hijo se venga de la madre tomando tanto que le perjudica, es a la vez la venganza y la expiación por no poder tomar del padre. En cuanto esta persona con la mirada en la madre le da un lugar al padre y toma de él puede dejar la adicción. Esto vale tanto para el alcohol, las drogas y la bulimia. La adicción se desarrolla frecuentemente cuando la madre impide el acceso al padre.
Detrás de enfermedades de cáncer en mujeres las constelaciones han mostrado a menudo que existe un rechazo a la madre y que en algunos casos es generacional.
En el caso de enfermos de asma el trabajo mostró que no pueden darse como niños. Dejando espacio al amor hacia la mamá o el papá pueden exhalar y todo peso queda atrás. En la depresión crónica si se logra integrar al progenitor excluido, el nivel emocional básico se eleva.
Todas estas son observaciones que surgen del trabajo terapéutico con constelaciones familiares, no hay una constelación igual a la otra, por lo que no se puede generalizar.
“Entero, sano en su totalidad solamente se puede sentir uno que ha tomado en su corazón a todos a quienes pertenece. Que puede mirar a cada uno a que pertenece a los ojos y puede decir “lo tomo de ti” también a ese precio y me lo guardo como algo especial. Y quien ha tomado de esta manera y está en sintonía con lo que ha recibido, con lo fácil y con lo difícil y quien está en sintonía con aquello que no ha podido recibir tiene todo lo que necesita. Nadie puede pasar de largo de los padres y sea cual fuere el precio solamente los pueden tomar como son y con todo lo que les pertenece. Y a quien no le es demasiado alto el precio puede apoyarse en sus padres, puede dejarse penetrar por sus fuerzas quizás también aunque no los conozca.
   
  EVITAR EL DOLOR PROVOCA MUCHO SUFRIMIENTO
 

El dolor es un sentimiento que es corto y fuerte, es simple y no requiere de largas explicaciones. Cuando contactamos con él nos da fuerza y lleva a la acción. Evitar el dolor nos saca fuerzas, consume mucha energía al servicio de la resistencia y deviene en un estado de sufrimiento que puede prolongarse toda la vida.
Tenemos la ilusión que aquello que eludimos no existe o no tiene implicaciones graves.
Hellinger ha observado en la clínica que muchas enfermedades graves están al servicio de una expiación.
La mayor parte del sufrimiento humano consiste en la resistencia autoejercida contra las circunstancias manifestadas.
Esta resistencia también la expresamos a través de sentimientos secundarios tales como la rabia, los reproches, la venganza entre otros.
Estos sentimientos son dramáticos y duran mucho tiempo. Sirven para justificar el problema y que nada cambie. Son sentimientos autocompasivos y pretenden comunicar a los otros que uno mismo no puede actuar. Tienen connotaciones manipulativas “pretendo que el otro haga algo por mí”.
En una separación, la ira frecuentemente sustituye el dolor. Estos sentimientos se viven con ojos cerrados siempre en relación a imágenes interiores que nos mantienen ligados al pasado.
Hay un hilo invisible que vincula un sufrimiento actual con un profundo dolor no reconocido. En las sesiones de Terapia de Regresión reactivamos la memoria dormida hasta llegar al punto del dolor, lo confrontamos y liberamos la emoción y el sufrimiento cesa.
Asentir a la realidad tal como es produce integración e impulso de vida.

   
  Qieres más informaciónes sobre Constelaciones Familiares?
  Marcel Eschbach Terapeuta de Constelaciones Familiares
 
  BERT HELLINGER
 
 
Bert Hellinger, nació en Alemania en 1925, estudió Filosofía, Teología y Pedagogía. Durante 16 años trabajó como misionero de una orden católica en Sudáfrica. Más tarde se hizo psicoanalista y a través de la Dinámica de Grupo, la Terapia Primaria, el Análisis Transaccional y diversos métodos de Hipnoterapia llegó a desarrollar su propia terapia sistémica y familiar. Su método de configurar Constelaciones Familiares enfocado directamente hacia la solución, le valió el Bert Hellinger reconocimiento como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico actual, tanto en el ámbito germano-parlante, como también en el resto de Europa y Estados Unidos, donde fue invitado repetidas veces a presentar su novedoso abordaje.
Este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto, que denomina red familiar. A esta red familiar pertenecen:
  1. los hijos y sus hermanos,
  2. los padres y sus hermanos,
  3. los abuelos de ambas partes,
  4. a veces, alguno de los bisabuelos,
  5. y todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido o una primera mujer.

En este trabajo terapéutico, los problemas cotidianos no tienen importancia. Muchos comportamientos actuales de una persona no son explicables desde su situación actual, sino que se remontan a distintos sucesos en su familia de origen, es decir a vivencias de sus padres o antepasados más lejanos. Hellinger ha descubierto en muchos años de trabajo terapéutico, las leyes según las cuales se desarrollan identificaciones e implicaciones trágicas entre los miembros de una familia, leyes que define como Ordenes del Amor.
Un amor interrumpido o un movimiento frustrado hacia uno de los padres puede desequilibrar a todo un sistema familiar; también cuando hubo un miembro de la familia que murió tempranamente, o cuando alguien fue excluido de la familia o se le negó la pertenencia a la misma. Frecuentemente las consecuencias de estos sucesos aparecen en generaciones posteriores causando trastornos e incluso enfermedades en una persona.
Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares inconscientes a los que una persona que consulta se halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes del Amor encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar una imagen de solución, que libera fuerzas curativas que raras veces se experimentan en psicoterapia con semejante intensidad.
Este trabajo terapéutico no requiere la presencia de toda la familia. Se trata de una terapia individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados. Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención.
A continuación elige entre los presentes representantes para aquellas personas que integran su sistema familiar actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma. Luego las posiciona según su imagen interior en un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso se realiza de una manera centrada y silenciosa. A continuación la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas. En este caso lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata de representar un papel ni de reinterpretar una situación. Esta percepción y el conocimiento profundo de las dinámicas del sistema guían al terapeuta. A través de varios pasos intermedios, como el uso de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben el lugar correspondiente.
Se eliminan así los desórdenes e implicaciones sistémicas. La necesidad de vinculación y pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden dentro del sistema son los factores claves. A veces la persona interesada se integra en el proceso de solución, a veces sólo se queda observando. Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo en evidencia así el poder del amor y las fuerzas que gobiernan los vínculos en la familia.
Estos talleres están dirigidos a aquellas personas interesadas en trabajar con asuntos problemáticos de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar los hechos irremediables de su historia familiar.